cantar es poner cariño en las palabras que decimos. cantar es decir sí quiero. cantar es romper la coraza que nos hacemos para protegernos. cantar es darnos y dar. cantar es respirar con el alma. cantar es abrirse a la vida cantar es cantar es cantar es y y y también ... ...
12.2.12
de cómo resultamos ser una familia
tradicional
en la que se perpetúan las siguientes tradiciones:
el destierro,
la diferencia, el olvido, el silencio, la soledad y el aislamiento.
El Cap Polonio, el barco en que mis abuelos emigraron de Dinamarca a Argentina.
Una de las primeras
cosas que hice cuando supe que estaba embarazada fue cantarle a mi hijo, elegí
un puñado de canciones que me parecía hablaban de “nosotros” y durante todo el
embarazo se las estuve cantando. Lo cierto es que estas canciones fueron para
mí un recurso valiosísimo durante ese período, en los momentos anímicos o
físicos delicados, ante lo que pudiese preocuparme, perturbarme o irritarme, el
cantar-le-me era siempre la posibilidad de encontrar-me-nos felices y
esperanzados.
Las canciones de cuna son un invento de los adultos, que en nombre de los bebés, crearon un género musical para su propio placer. Y con el pretexto de inducir al sueño a sus retoños no hacen más que tranquilizar su ánimo y calmar sus angustias de hijos que ahora son padres.
La voz de la
embarazada vibra, reverbera y retumba, llegando al feto amplificada por la caja
de resonancia del cuerpo materno, mientras que los sonidos del exterior llegan
atenuados, sordos a través del tejido abdominal y el liquido amniótico. La
vozes el canal de comunicación más
fuerte con el bebé que se está formando en su vientre, cuando le habla, lo
arrulla, le canta, consigue que ese misterioso ser, sienta y responda a sus amorosos mensajes.Está científicamente demostrado que la voz de
la madre juega un papel primordial en el desarrollo fetaly que es el estímulo prenatal que más
condiciona el desarrollo del cerebro del bebé. El vientre de la mujer
embarazada es el espacio, la cueva, donde resuena un nuevo instrumento, un
órganon, que se enrosca sobre sí mismo, se mueve, reacciona y responde, y que
solo recibe del exterior los sonidos vocales de su madre, a los que un buen día
se pondrá a hacer eco con su propio grito.
Taller de Canto y Voz para Mamás y Bebés (de
hasta 9 meses)
El bebé prefiere la voz de su madre a todas
las otras voces, la reconoce, la busca y la necesita. Aprende de ella las
primeras lecciones, quizás las más importantes de la vida: a comunicarse, a
pedir, a expresar sus sentimientos. La madre y su bebé se comunican de una
manera única y total. No hay límites físicos y espirituales para esta unión que
viene desde el misterioso, húmedo y mágico mundo gestacional. La voz tiene en
todo este proceso una presencia determinante, ese lenguaje pre lingüístico, esa
energía sonora abre al bebé al mundo y ayuda a la madre a desinhibirse, a conocerse mejor, y a atravesar el complejo y
perturbador momento de la maternidad y la crianza.
En ambos talleres se practicaran pautas
vocales y respiratorias simples, que ayuden a conocer nuestra voz y su
funcionamiento, que propicien la relajación y la vibración, así como la
conexión con el bebé. También, en base a un repertorio de nanas de todo el
mundo, se cantarán obras en grupo y en forma coral. Un espacio de enriquecimiento
personal y diálogo con el propio cuerpo, con nuestro bebé y con otras madres.
Laura Hansen, cantante con una extensa
carrera profesional y cuatro discos editados, ha compaginado su carrera de
solista con una larga experiencia en el ámbito de la enseñanza y la
investigación del canto y la técnica vocal.
Lugar de los talleres: Ruquería Querubí, Perla
11, Gracia, Barcelona
Horarios: Viernes a partir de marzo de 2012 /
Grupo A: 18h. / Grupo B: 19h.
con ilusion, con tos, desde el alma, como si fuese la primera vez, con la piel de gallina, incómoda, feliz a morir, con fiebre, llorando, como si fuese la última vez, enamorada, sobria, desengañada, por la subsistencia, dispuesta a vivir todos los amores, esperanzada, abatida, embarazada, por amor al arte, sufriendo, divertida, enloquecida, poniendo demasiado, sin poder estar ahí, entregándome, casi sin voz, como mejor he podido, gozando, transida, dolida, inocente, alelada, y volveré a hacerlo el próximo miércoles 21 de diciembre a las 22h en el Harlem Jazz Club, Carrer Comtessa de Sobradiel 8, Barcelona.
la vida de mi abuela primero la nieve y después la ausencia de la nieve.
Dice Lars Von Trier que los daneses solo se emocionan una vez al año, delante del árbol de navidad.
Y debe ser verdad. Porque qué oscuro impulso me obliga diciembre tras diciembre, en el hemisferio norte o en el sur, a armar semejante artilugio. Si no es la determinación genética, es la memoria de mi abuela danesa cortando una rama del abeto de su jardín suburbano para adornarla con copos de algodón blanco -una pésima imitación de aquella nieve añorada en el calor del verano argentino- y guirnaldas de banderitas de Dinamarca.
Ella está parada, apoya la cadera contra la pileta de la cocina. La pileta es de mármol, blanca y honda.A un lado el pescado que acaba de limpiar y lavar. Sostiene en la mano el mate que está preparando. Está quieta, con la mirada fija en la ventana que está sobre la mesada. La ventana da al patio, a un limonero y a una pared cubierta por una enredadera. Siempre cuando prepara el mate sigue ese ritual: el primer mate que ceba, lo sorbe y va escupiendo en la pileta ese brebaje caliente y amargo, - y entre sorbo y sorbo se queda detenida, la vista fija en la ventana, ensimismada, pensando en todo lo que entregó de sí misma por vivir ese momento: su familia, su idioma, sus clases de piano, la nieve, los bailes, las navidades, la compañía y los juegos de sus hermanas, los paseos a Copenhagen, las promesas de otros futuros posibles. Aunque es una mujer madura, mayor, una abuela, todavía conserva su imagen algo de aquella joven alegre, llena de impulsos artísticos, que dejó para siempre en Dinamarca. El olor a pescado, el sol detrás de la ventana de esos veranos demasiado cálidos para su espíritu nórdico, y el fuerte sabor del mate amargo en su boca, al que se habituó, al final, a fuerza de insistir en su propia amargura y en sus secretos recuerdos de emigrada.
“…la voz es un espacio que escapa a toda ciencia, puesto que ninguna ciencia (fisiología, historia, estética, psicoanálisis) es capaz de agotar la voz; clasifiquemos, comentemos, histórica, sociológica, estética, técnicamente la música: siempre quedará un residuo, un suplemento, un lapsus, algo no dicho que se designa a sí mismo: la voz. Este objeto siempre diferente ha sido situado por el psicoanálisis en la categoría de objetos del deseo (o de la repulsión): no existen voces neutras, y si por casualidad sobreviene esa neutralidad, esa blancura de la voz constituye un gran terror para nosotros, como si descubriéramos con espanto un mundo paralizado en el que hubiera muerto el deseo. Toda relación con una voz, es por fuerza amorosa, y por ello, es en la voz donde estalla la diferencia de la música, su obligación de evaluación, afirmación.” Roland Barthes
Pushkin
Buenos Aires, marzo de 1994 – Barcelona, noviembre de 2011
gato inmigrante
como nosotros
noble por haber nacido bajo la autopista del sur
por haberte criado en un departamento del barrio de once
por habernos esperado hasta que volvimos a buscarte
por haber cruzado el océano en avión
detrás de un sueño
y todo esto con tus ojos verdes bien abiertos hasta el final
los años que pasamos juntos se van contigo
tu muerte se los lleva
pero toda la belleza y el amor que nos diste
es nuestro para siempre.
En muchos idiomas existe un vínculo etimológico entre “voz” y “aliento”. Siendo el “aliento” la voz sin voz, la temperatura y el secreto silencio de la voz..
La voz es “más que cuerpo”, es la proyección de su energía y al mismo tiempo “ya no más cuerpo”, el fin de lo corpóreo, su espiritualidad.
La voz, misteriosa, sale por la boca, y el hecho de que veamos la abertura por donde fluye no desmitifica la voz, por el contrario, realza el enigma.
Aferrada a fechas como a conjuros
voy impregnando cuadernos, pantallas
a veces, como alelada, me siento con la mirada perdida
a esperar mi última palabra
vana pero imprescindible
un abracadabra que me salve y me ocupe escribiendo
hasta el día en que escriba mi última palabra
la noche de mi muerte.
Menos mal que llega una canción
y me rescata
-ignorante de la repetición-
y surgen las primeras palabras
poderosas
personales.
Técnica:
La oreja habla y la voz escucha.
Los griegos situaron la sede del alma en el diafragma.
Noviembre,
los días fríos preparan su gobierno (y yo la oposición).
Es siempre verano en el nuevo país.
A la hora de la siesta hay que acostarse para dejar pasar el rato más caliente del día.
En la cama, la abuela y la nieta.
Un caramelo de leche endulza el aliento y aclara la garganta para la lectura.
Margarita tiene en la mesa de luz un libro con los cuentos de Hans Christian Andersen, en danés.
Toma el libro entre sus manos y lee traduciendo al idioma de la niña que, a su vez escucha fascinada
- entre el perfume dulce de las palabras y el cariño del contacto tibio del cuerpo de su abuela, y también admirada ante la habilidad de la lectora con los idiomas -
la maravillosa, mágica historia, que se va desplegando en la voz tan querida.
Mi abuela, Margarita, recogiendo flores en un campo en Dinamarca.
viernes por la noche,
las noticias del día:
crisis,
muere un escritor de cuarenta y tres años de un ataque al corazón,
un poeta de treintaypocos es asesinado al intentar recuperar una bici robada.
Malos tiempos para la literatura.
Malos tiempos también
para las pobres voces
transmisoras de versos,
cuyas desapariciones ni siquiera se leen en los periódicos...
los ayuntamientos y alcaldías no programan actos culturales,
las salas alternativas están en suspensión de pagos,
los clubes se transmutan en bares y discotecas,
alumnos no aparecen ni siquiera a preguntar,
encomendarnos a alguna santa
ignota cantante perdida en el limbo de los artistas de variedades del subdesarrollo cultural mundial, y en crisis.
Muchas veces Rosa se pregunta qué es la voz.
Y la respuesta que encuentra es:
-la voz es esa cosa que dice: buen día, te amo, cómo estás, sí, claro y gracias.
Y entonces canta los tangos como si estuviesen escritos con estas palabras,
y no con palabras dramáticas y melancólicas...
y así el drama y la melancolía pueden aceptarse, escucharse y hasta disfrutarse,
pasados por el tamiz de la voz.
La voz de las amabilidades.
Es casi una actitud religiosa,
y ella, la dueña de una voz,
una especie de sacerdotisa que ha dedicado su vida a decir sí.
elegir una canción
no es echar los dados
es emprender un camino
de traducción
y autoconocimiento
en el cual la canción se va haciendo
lenta y gozosamente nuestra
y nuestra vida canta en esa
misteriosa melodía
y con esos versos.
conocer la propia voz
es experimentar el sonido
más allá de la materia expresada en la sonoridad
es experimentar en el cuerpo
el impacto de una forma sonora
desconocida
y al mismo tiempo pura esencia de nuestro ser
Clases de canto en Barcelona
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(Entrevista sin cargo)
2.9.11
Recién ahora
voy asumiendo mi exilio:
“mi vuelta”
como la marea
como la luna
como las estaciones
completo el ciclo que iniciaron mis cuatro abuelos
“su ida”.
Rosa sabe que tiene que seguir cantando.
Mientras siga cantando está salvada.
Salvada de penas mudas, que son las peores.
A las penas cantadas podrá dulcificarlas, domesticarlas, como a Gardel, su gato.
Pero sabe también que cantar es un privilegio por el que tiene que pagar con soledad y fracaso.
observo el desarrollo de la mente de un niño de seis años, mi hijo, elije un tema, y juega con él, lo observa del natural, lo transforma en su propio cuerpo, lo encarna, habla, y habla, lo vuelve palabras, lo indaga, se reconoce en él, lo agota, pueden ser los basureros, las estrellas, los bomberos o los insectos, da igual, lo importante es el procedimiento, e ir descubriendo los temas con los que hace su mundo o lo refuerza.
Autorretrato, by Mitia
2.8.11
El vocabulario que tenemos para hablar de la voz es inadecuado. El vocabulario bien puede distinguir entre matices del significado, pero las palabras nos fallan cuando nos enfrentamos a las tonalidades infinitas de la voz, que exceden infinitamente al significado.
estoy tomando una cerveza en una terraza
leo, tomo alguna nota
veo pasar a los turistas, rojos de sol y sangría
y a los vecinos con sus compras para la cena y
sus achaques del alma y el cuerpo
aparece un acordeonista rumano
se planta ante las mesas y toca
La Foule
anoche la canté y hoy la canturreo con él
hermanos en el escenario de la vida
los dos somos eco de la misma melodía
dándole unas monedas me las doy a mí misma
y él no sospecha lo cerca que estamos en ese momento
12.7.11
“Fue ella la que me mostró el aire y me enseñó a llenarlo” Janis Joplin de Bessie Smith
Entre los yuyos del suburbio
a una tierra de mate amargo
te trajo mi abuelo
olvidaste tu paísito
dejaste la nieve para siempre
Margarita del norte
Margarita del norte
en un barco de inmigrantes
con el velo en las trenzas
te trajo mi abuelo
Margarita del norte
tus lágrimas se hundieron
tu lengua impronunciable
entre los yuyos del suburbio
en una tierra de mate amargo
Margarita del norte
con el velo en las trenzas
te trajo mi abuelo
al sur
Margarita del norte
al sur
Margarita del norte
al sur.
-a qué te dedicas?
-canto
-ah, eres cantante?
-eh…bueno
-cómo? cantas pero no eres cantante?
-lo que me interesa es cantar, no “ser algo”.
-ah…
-me hubiera gustado escribir, tocar un instrumento, pero cantando consigo un poco, hacer ambas cosas.
La voluntad, que a la razón pertenece, en todo se inmiscuye. A los gestos mínimos que el cuerpo acostumbra acude, “para ayudar”, dice, la inmodesta. Pretendiendo dirigir el latido de la sangre, la emisión de la voz, y gobernar el compás de las galaxias interiores, embrolla, descompensa, retrasa, bloquea o acelera el ritmo de los órganos, des-concierta siempre. Pobre, pequeña voluntad que del impulso que rige los planetas, los ciclos y las estaciones se cree independiente, cuando no es más que un fragmento, un diminuto, disperso, inútil fragmento de voluntad cristalizada. Chantal Maillard
My writing is
emotional
fragmentary
interrupted
modest
not to be taken seriously
private
restricted
daily
trivial
formless
concentrated with self
as endless as my tasks.
12.6.11
Cómo pasar los largos días y meses en los que no hay trabajo
y pocas perspectivas de volver a cantar
cuando las canciones se han disuelto en el líquido de las copas
en el aire viciado de los clubes
y en el calor de los focos de un teatro medio vacío
y parecen no querer volver desde un impenetrable silencio
...
bordando
Rosa está bordando un hermoso telón de hojas verdes
mientras espera que le vuelva la voz.
-A qué te dedicas? -soy cantante. -ah, y qué cantas? -...no sé, lo que puedo. -ah...y dónde cantas? -...no sé, donde puedo. -ah...y cuándo? -...no sé, cuando puedo. (en mi interior canto siempre, todo!)
Papá tocando el bandoneón y mamá cantando, by Mitia.
No solo es mi voz la que canta
son otras voces, un montón de voces
voces de hoy o de otros tiempos
voces divertidas, soleadas
desesperadas, maravilladas
voces desgarradas y quebradas
voces sonrientes y enloquecidas
llenas de dolor o de alegría.
La voz de una tristeza nueva
la voz del amor, muerto o vivo
la voz de un pobre fugitivo
la voz de un ahogado que hace plouf
la voz de un niño al que pegamos
la voz de un pájaro asustado
la voz de un gorrión muerto de frío
sobre el asfalto de una calle.
Y siempre, siempre cuando canto
aquel pájaro canta conmigo
siempre, siempre y aún vivo
su pobre voz tiembla por mí
si yo dijera todo lo que canta
todo lo que he visto y todo lo que sé
diría demasiado y no diría lo suficiente
y todo quiero olvidarlo!
Otras voces cantan una vieja canción
son sus recuerdos, no los míos
yo tengo un solo grito de corazón:
No quiero el dolor, no quiero el dolor!
pero el dolor me la devuelve
lo conozco, no me da miedo
dice que nos hemos casado
y si es verdad, no me lo creo.
Sin piedad escondo mis lágrimas
no les doy publicidad
si uno tirara la señal de alarma
por las penas particulares
jamás los trenes podrían andar
y yo miro el paisaje
si por azar me aburre
espero que rehaga su belleza.
Y los aduaneros de la desesperación
pueden revisar mi equipaje
palparme y preguntarme
no tengo nada que declarar!
el amor, como yo, salió de viaje
un día lo reencontraré
y apenas vea su rostro
enseguida lo reconoceré!
Viernes 27 de mayo, 21h Sábado 28, 21h Domingo 29, 19h Teatre de Ponent, Carrer de Ponent 60, Granollers, Tel. 938498167.
Laura Hansen, voz - Carlos Morera, bandoneón
Algunos tangos nacieron bajo el cielo de París, escenario del legendario destierro tanguero, otros la evocan y la nombran, Tangos bajo el cielo de París, como aquellas francesitas emigradas a Buenos Aires, es una mezcla rara de Museta y de Mimí. Un espectáculo íntimo, en el cual Laura Hansen y Carlos Morera, interpretan tangos de Gardel y de Piazzolla, chanson francesa con sabor tanguero y textos del escritor argentino residente en París Julio Cortázar. “Un espectáculo tan evocador como su título, una propuesta que nos transporta a espacios y músicas que parecen lejanos, pero que de hecho, están muy cerca. Una manera de interpretar el tango que saca provecho de su extenso repertorio de historias y personajes, y que seduce tanto a los incondicionales del género como a aquellos que se acercan por primera vez a estas melodías tejidas entre París y Buenos Aires.”
Las aves peleaban por ser la más importante. El Gran Espíritu convocó a una asamblea para elegir a una que pudiera gobernarlos a todos. -Seguramente elegirán el ave con el canto más dulce, dijo el ruiseñor. -Te equivocas, replicó el águila -quién gobierne debe ser fuerte. -Yo tengo que ser el elegido, mi trayectoria es impecable, mi plumaje escarlata maravilla a todos, adujo el cardenal. El pavoreal cuyo plumaje era feo, le pidió al pájaro Puhuy que le prestara su plumaje a cambio de compartir con él riquezas y honores. El Puhuy le confió sus plumas y el Gran Espíritu nombró al pavoreal rey de las aves. Ya coronado, el pavoreal olvidó devolver el plumaje y el favor. El Gran Espíritu decidió entonces que así como abría el abanico magnifico de su cola, de su pico saldría un graznido que movería a risa.
Leyenda extraída del libro Leonora, de Elena Poniatowska, basado en la vida de la pintora Leonora Carrington.
17.5.11
Mis venas se agotarán, mis huesos se secarán, pero la voz, la voz -el destino me la dejará!- (Sibila) Ovidio
París
es quien conoce todas sus calles
quien viaja en el metro sentado y leyendo
quien es fiel a una única charcuterie
es los invisibles detrás de las ventanas iluminadas con lámparas de pie
lámparas encendidas con pantallas de seda, de tibieza, de papel y lujo
de partitura barroca, pantallas de comodidad, de poesía, detrás de las ventanas de París
lámparas encendidas a las seis de la tarde, con pantallas de satén, de copa de boujoulais
de tela de pintor, todas encendidas, cuando la noche se asoma a las calles
las enfría, y sorprende a los seres perdidos
a los que quedan afuera, sin ventana detrás de la cual refugiarse
es la ciudad donde uno puede sentirse más solo
y va mirando a lo alto y ve las ventanas y balcones iluminados
detrás de los que adivina la vida confortable de los grandes burgueses
inventores de los placeres del vino, los placeres de la mesa y del adulterio
París es quien vence la batalla contra cada atardecer de invierno
quién lame el sabroso francés
es los testigos ciegos de la melancolía que envenena lentamente a los inmigrantes
es quien conoce el margen falso del Sena
quien no le teme
en cambio quien no es París
recibe su embate dulce
puntual
mortal.
6.5.11
-A qué te dedicas?
-Soy cantante.
-Ah…y dónde cantas?
-Bueno, no sé, donde puedo…
-Ah… y tienes un representante o un manager o algo así?
oriental salgo al jardín cada mañana
maravillada
(un jardín pequeño en medio de la ciudad)
es el mismo pero
algo ha cambiado misteriosamente durante la noche
me sorprende lo inagotable que es un pequeño trozo de tierra
y un poco de sol
siempre tengo que hacer algo
hecho unas gotas de agua a las flores y las hojas que tienen sed
cuento los pimpollos abiertos
y los que abrirán más tarde
observo si ha brotado un esqueje
o una ramita que corté del parque y hundí en la tierra
curiosa oteo la tierra donde reposa una semilla u otra
recojo hojas caídas
y recorto hojas marchitas
hago planes: aquí todavía me cabe un jazmín o una primavera
más gotas de agua
admiro el dibujo de las copas de los árboles
y trazo una línea en las ramas de una posible poda
el ficus, el olmo, el laurel, el ombú, la parkinsonia, los árboles del amor, la palmera
menos el olmo, que es el venerable
los demás son pequeños, adolescentes
pero sus hojas y las sombras que nos dan
ya son infinitas en variedad y cantidad
macetas y tiestos con plantas pequeñas y flores por todas partes
me piden más agua
toco la tierra, las hojas, los troncos
reviso los rincones buscando el sitio donde escarbó la gata
los insectos imponen su protagonismo:
la gran langosta que mordisqueó las hojas del rosal
la interminable fila de hormigas
los milagros: la mariposa y la lagartija
cantan los pájaros: el mirlo, el pardal, el gorrión, el jilguero y la urraca
corto, agrego, cambio, quito
meto mis manos aquí y allá
escribo
en el jardín
un largo poema
en el que seguiré trabajando
mientras viva.
25.4.11
Cantar tangos en un local lleno de extranjeros
de doblemente extranjeros
es como avanzar a lo largo de una cruenta batalla con un mensaje
a tu lado se rompen vasos, entra y sale gente, y con ella, van cambiando las penas y las distracciones
y Rosa procurando continuar, indiferente a todo
y llegar al final con el pequeño y nada importante mensaje a salvo
como el mensajero ruso que arriesgaba su vida por un mensaje
muchas veces insignificante.
una actitud
-impregnada en el fondo de sentido práctico-
que es la de no oponer resistencia
a las maravillas del mundo que nos rodea,
la de aceptar el momento en todo su esplendor
hacerlo propio
y atesorarlo como recuerdo
goce inmediato
e inversión de futuro
y de poder subsistir a todos los males dignamente
gracias a la capacidad de saborear los instantes
que acumulados constituyen un antídoto contra la tristeza.
Mi impaciencia no condice con la escritura. Si algún arte se pliega a mi persona es el canto. Sobre todo cantar canciones a los alaridos. Dar cierta forma estética a mi persona que preferiría correr a cuatro patas y aullar.
Hubiera preferido cantar Blues en cualquier barcito lleno de humo que pasar las noches de mi vida sumergida en el lenguaje como una loca.
Soñé que cantaba. Cantaba como quien encuentra su voz en la noche. Luego desperté y canté varias horas frente al espejo. Por oír mi voz danzando, flexible como una terrible maroma, he tenido mi voz plegada a mí como la cuerda de un suicida, tanto tiempo mi voz decisiva se irguió como un nido de hilos rígidos, guardada en mi garganta, en su terrible erección, en su imposibilidad de ademán, de gesto, de comunión. Canté muchas canciones y no recuerdo cuáles fueron. Sólo que hubo algo así como los primeros pasos de la que se decide bailar, la paralítica despidiéndose de su inercia, la tan sentada, la siempre sentada, en su sillón con espinas, yéndose por fin y cayendo dentro de su propio espacio.
...pero el sábado me descubrí hablando en idioma literario, y esto tiene que ver con los ejercicios de relax. Si llego a distender mi garganta, es decir a respirar armoniosamente, cambiará mi relación –hasta ahora tan complicada- con el lenguaje. Pero ya van dos años que los practico y el pecho y la garganta continúan en su estúpida posición defensiva. La misma sensación de que una mano de hierro me oprime por esa zona. Esto es curioso: para distenderse sólo es preciso darse, dejar de retenerse. Claro que el horror a la caída, el miedo a la desposesión total...
trabajo cada día
sobre la necesidad
de expresar algo
sobre el sentido
buscando
sonidos para decir
la voz aparece entonces
como recién nacida
y tan sabia ya
las palabras se vuelven
claras
deslumbrantes
el aire camina con ellas
las mece
las frasea
el timbre se templa
se endulza, se afina
los pensamientos
se forman en la boca
saben
la voz figura
dice siempre.
8.4.11
El hambre era una constante en las giras, dependíamos de las exiguas dietas para hacer rendir algo más, aquellos sueldos miserables (llamemos las cosas por su nombre). Y las dietas eran insuficientes, aún si las destinábamos a la primaria alimentación. Largos días de hambre. En los únicos lugares que fuimos ricos mágicamente: la Hungría y la Checoslovaquia comunistas, no entendíamos las cartas de los restaurantes y entrábamos a un colmado en el que sólo te vendían un yogurt, así que el hambre resistía burlonamente. Eso sí me compré los longplays de los cuartetos de Beethoven y me hubiese comprado un violoncelo si hubiese podido transportarlo, pero...
el bolso se iba llenando con los más variados tesoros:
la reproducción en una postal de un cuadro de Picasso,
un vestido de noche de segunda mano,
un lápiz para labios muy rojo,
posavasos de cartón con marcas de cerveza,
la partitura de los preludios y fugas de Shostakovitch,
un reloj a cuerda,
unos binoculares de teatro dorados y antiguos comprados en Budapest,
programas y folletos y papeles que no decían nada.
Ella dijo, cuando le preguntaron por el secreto de su prodigiosa voz:
-Conozco bien mi parte.
Y a su partenaire en el escenario, le dijo:
-Mírame cuando canto.
(necesitaba su mirada para volver verdad el diálogo)
Y cuando cantaba frente a la orquesta, la música pasaba por su cuerpo
como si fuese un diapasón,
o como si fuese el cielo
por el que transcurre una tormenta,
y su vida de mujer
cantaba en su voz.
30.3.11
En un bodegón en venta, sifón y litro de tinto sobre manteles de hule, un viejo desgastadísimo a mediodía tocaba el bandoneón. El cuerpo no le daría ya para trabajar de noche, pero aunque sí ¿dónde?. Rosa iba a oírlo algunos días, y después se fue. Buenos aires se quedó con su juventud y el bodegón se habrá vendido o bajado la persiana de metal, como por cansancio. Y el viejo que tocaba el bandoneón habrá muerto de cirrosis, y ahora estará en el cielo, trabajará de noche (¿o en el cielo el día y la noche son la misma cosa?) en la orquestade Angeles Bandoneonistas, que es tan pequeña comparada con las orquestas de Violinistas, Pianistas o Guitarristas.